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Así abusan de los viajeros las compañías de rent a car

Alquilar un coche no es un negocio, es un riesgo. No hay manera humana de saber qué se va a terminar pagando...

Las compañías en general mienten al usuario, aprovechándose del momento difícil en el que suele tener lugar la firma del contrato. Los contratos, además, son virtualmente ilegibles. Aunque la Unión Europea tiene un furor regulatorio, no hay legislación sobre este tema, que es víctima de cuanto engaño hay. Casi cada día, el escándalo de las empresas de rent-a-car ocupa una portada de un periódico europeo.

Ya hace tiempo la policía entró en la sede de Europcar en Inglaterra porque un trabajador anónimo denunció cómo se inflan hasta en un 300 por ciento las facturas de los mecánicos que reparan las averías de los coches. Otro periódico acusaba también a Europcar, Goldcar y Firefly, una filial de Hertz, de aplicar sobreprecios a los clientes, todo lo cual iba acompañado de vídeos demostrando los abusos.

El problema es simplemente que el viajero nunca sabe qué acabará pagando. Estas son algunas de las denuncias que prácticamente abarcan a todo el sector y a todos los países, con más o menos intensidad.

  • Presión, habitualmente basada en mentiras, para que los clientes compren seguros a precios abusivos, rechazando seguros ajenos.
  • Bloquear más de 1.300 euros en las tarjetas cuando el viajero no usa el seguro ofrecido por la compañía.
  • Precios desorbitados para quienes alquilan coches directamente en ventanilla y no se presentan a través de una reserva en Internet.
  • Cargo de cantidades desorbitadas por el combustible si no se devuelve exactamente como se ha recibido.
  • Cargos desorbitados a los conductores jóvenes.
  • Cargos por alquilar en aeropuerto.
  • Cargos por averías que no han existido, especialmente cuando el coche se entrega sin que se pueda llevar a cabo la certificación (horas en las que está cerrada la oficina o, incluso, cuando los empleados no pueden comprobar el estado del coche por exceso de trabajo).

Varias compañías cargan cantidades desmedidas si el coche no es devuelto con el tanque lleno o en el nivel convenido.

Todo esto sin mencionar el abuso con los seguros: algunas compañías aseguran al cliente que en caso de tener un siniestro, la franquicia, o sea la cantidad que han de pagar más allá del seguro que la empresa tiene, puede suponer 2.500 euros, otras indican más de 10 mil euros. Todo se arregla si el cliente acepta pagar el seguro que ofrece el rent-a-car, cuyos precios son increíblemente más altos (un mínimo de un 300 por ciento más) que los de una aseguradora ajena.